Se aprovecharon residuos de piña, papa, camarón y otras fuentes de biomasa para desarrollar materiales capaces de remover contaminantes farmacéuticos del agua y generar soluciones con potencial en agricultura, medicina e ingeniería de tejidos.

Se aprovecharon residuos de piña, papa, camarón y otras fuentes de biomasa para desarrollar materiales capaces de remover contaminantes farmacéuticos del agua y generar soluciones con potencial en agricultura, medicina e ingeniería de tejidos.

Una investigación financiada por el Consejo Nacional de Rectores (CONARE) descubrió cómo la piel del gusano de terciopelo evita que agua, barro y proteínas se adhieran a su superficie, siendo inspiración para desarrollar nuevos recubrimientos biodegradables con aplicaciones biomédicas e industriales.